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Leader y follower: dos roles, un mismo baile

Bailar en pareja significa bailar juntos. Parece evidente, pero hacerlo realmente requiere un algo esencial: que dos personas puedan comunicarse a través del cuerpo y convertirse, durante unos minutos, en una pareja de baile.

En el casino cubano, como en muchos otros bailes de pareja, esta comunicación se organiza tradicionalmente alrededor de dos roles complementarios: leader y follower. Históricamente, el rol de leader ha sido desempeñado principalmente por hombres y el de follower por mujeres. Pero los roles no tienen por qué corresponder al género: cualquier persona puede aprender a bailar como leader, follower o incluso aprender ambos roles.

Lo importante es comprender que no se trata de establecer quién manda y quién obedece. Es una distribución de roles que permite a dos cuerpos coordinarse sin tener que ponerse de acuerdo verbalmente sobre cada movimiento.

De una parte está la técnica de baile, desde la postura, la actitud y la ejecución de los pasos hasta la teatralidad de cada estilo. El objetivo es reconocer y respetar tradiciones. No es necesario ser folklorista para saber que todo baile y ritmo actual tiene historia. Los bailadores honran en sus danzas a todas esas parejas que antes forjaron lo que hoy son estilos.

De otra parte está la musicalidad: el sentido de los tiempos musicales y las diferentes maneras de expresarlos, que también han evolucionado en paralelo a las transformaciones históricas de la música.

Estos dos componentes, baile y musicalidad se aprenden y se entrenan. Para eso lo primero es decidir un rol.

Leader: proponer, guiar y crear

El leader tiene la responsabilidad de tomar la iniciativa. Escucha la música, decide cuándo iniciar una figura y comunica su intención a través de su cuerpo, sus desplazamientos y los puntos de conexión con su pareja.

Guiar bien no significa utilizar la fuerza para obligar al follower a realizar un movimiento. Al contrario: una buena guía debe ser suficientemente clara para que la intención pueda comprenderse y suficientemente flexible para permitir una respuesta.

El rol del leader implica también iniciativa y creatividad. A medida que aumenta su experiencia, deja de pensar el baile como una sucesión de figuras aprendidas de memoria. Puede escoger entre diferentes posibilidades, combinarlas, adaptarlas al espacio, a la música y a la persona con quien está bailando.

Esto convierte el liderazgo en un desafío particularmente estimulante: hay que escuchar la música y, al mismo tiempo, pensar en la pareja, anticipar el movimiento y construir progresivamente el baile.

Follower: escuchar, interpretar y responder

Pero nada de esto funciona sin el follower. Y seguir no significa ser pasivo.

El follower debe percibir las indicaciones transmitidas por el leader, interpretarlas y responder corporalmente manteniendo su propio equilibrio, su ritmo y su presencia en el baile. Una buena conexión permite incluso comunicar al leader que su propuesta ha sido comprendida, que necesita ser más clara o que existe otra posibilidad dentro del movimiento.

El follower participa así activamente en la construcción del baile. Puede marcar o acentuar el tiempo, jugar con la musicalidad, utilizar el espacio que deja la guía y desarrollar su propio estilo y expresión corporal. Con experiencia, puede introducir variaciones, juegos rítmicos y respuestas que enriquecen aquello que había iniciado el leader.

Puede incluso aparecer una especie de desafío amistoso entre ambos: una propuesta recibe una respuesta inesperada, un juego musical provoca otro, una expresión corporal encuentra su réplica. Es precisamente ahí donde el baile deja de parecer una secuencia de figuras y se convierte en un verdadero diálogo.

Dos responsabilidades diferentes, no una jerarquía

Leader y follower no hacen exactamente lo mismo, porque si ambos intentaran iniciar simultáneamente movimientos incompatibles sería difícil mantener una conexión clara. La distribución de roles proporciona una estructura común desde la cual pueden bailar juntos.

Pero diferencia de funciones no significa diferencia de importancia. El leader necesita desarrollar claridad, iniciativa, anticipación y capacidad de adaptación. El follower necesita desarrollar escucha corporal, sensibilidad, capacidad de respuesta, autonomía, musicalidad y expresión.

El resultado depende de ambos. Un leader experimentado no puede crear por sí solo un gran baile, del mismo modo que un follower experimentado no necesita limitarse a ejecutar mecánicamente aquello que se le propone. Cuanto mayor es el nivel de ambos, mayor puede ser el diálogo.

Aprender los dos roles

Por eso también resulta especialmente interesante aprender ambos roles. Quien habitualmente baila como follower descubre qué información necesita transmitir un leader. Quien habitualmente baila como leader descubre cómo se percibe una guía desde el otro lado de la pareja. Desde ese punto de vista, el baile es también empatía en movimiento.

Aprender el otro rol puede mejorar la conexión, la precisión y la capacidad de adaptación. Y permite, además, bailar con muchas más personas.

De la pareja a la rueda de casino

La rueda de casino lleva este principio de comunicación a una escala colectiva. La profesora e investigadora cubana Graciela Chao Carbonero, especialista en danzas folklóricas cubanas, explica que en el desarrollo histórico de la rueda varias parejas se organizan en círculo y realizan figuras coordinadas bajo la dirección de un guía.

Encontramos entonces dos niveles diferentes de comunicación. Dentro de cada pareja, el leader propone y guía mientras el follower interpreta y responde. Al mismo tiempo, ambos escuchan a quien canta la rueda, que anuncia las figuras y coordina al conjunto.

La necesidad de realizar simultáneamente las figuras favoreció precisamente su denominación. Así podían anunciarse y transmitirse figuras como Enchufla, Vacílala, Setenta o (Ponle el) sombrero. Los propios bailadores y guías podían además crear nuevas figuras que después circulaban entre diferentes ruedas.

Y un día, quizá, cantar la rueda

Para quien baila como leader aparece entonces un desafío adicional: aprender no solamente a guiar a una pareja, sino también a cantar la rueda. Además de las llamadas verbales, quien canta la rueda puede servirse de señales realizadas con las manos o los brazos para facilitar la identificación de determinadas figuras.

Cantar una rueda significa observar al grupo, escoger las figuras, anunciarlas en el momento adecuado y con suficiente anticipación, y mantener la relación con la música mientras se sigue bailando con la propia pareja. Requiere atención, memoria, ritmo, creatividad y capacidad de adaptación. La rueda tiene además una importante dimensión lúdica: algunas figuras y llamadas existen, ante todo, para jugar, sorprender y divertirse juntos.

La investigadora cubana Bárbara Balbuena Gutiérrez, doctora en Ciencias sobre Arte y especialista en folklore danzario cubano, ha estudiado el casino desde sus orígenes, incluyendo sus pasos, giros, figuras y formaciones de pareja y de grupo. Sus trabajos permiten situar estas prácticas dentro de una tradición cultural cubana en la que bailar implica mucho más que reproducir mecánicamente una serie de pasos.

Leader y follower tienen así responsabilidades diferentes pero complementarias. Uno propone sin imponer; el otro interpreta sin limitarse a obedecer. Ambos escuchan, responden, se adaptan y aportan su personalidad. Y cuando esa comunicación funciona, dos personas dejan simplemente de ejecutar figuras y empiezan realmente a bailar juntas.

La música es el lenguaje común, y los músicos también participan en este diálogo. Bailar con música en vivo hace especialmente visible la relación entre quienes producen la música y quienes la interpretan con el cuerpo: músicos y bailadores pueden escucharse, responderse e influirse mutuamente. Cuando la música es grabada, el DJ ocupa otro lugar esencial en esta relación: selecciona y articula las músicas, construye la continuidad de la noche y crea las condiciones para que ese diálogo entre música y baile pueda renovarse con cada canción.

Para saber más

Bárbara Balbuena Gutiérrez, Salsa y Casino: de la cultura popular tradicional cubana, Balletin Dance Ediciones, 2010:
Consultar el libro en Google Books.

Graciela Chao Carbonero, trabajos sobre la evolución histórica de los bailes populares cubanos y la rueda de casino:
Consejo Federal del Folklore de Argentina (COFFAR).

Bailar en pareja, construir un diálogo

Leader, follower: los roles que dan vida al baile cubano

En el casino cubano, dos personas no se limitan a encadenar pasos: escuchan, proponen, responden e inventan juntas una conversación en movimiento.

El baile como comunicación

Cuando el movimiento se convierte en un lenguaje compartido

Antes de ser una sucesión de figuras, el baile es un encuentro. En el casino cubano, cada paso, cada cambio de energía y cada mirada participan en una conversación sin palabras. La pareja se construye en el instante: una propuesta se formula, se percibe, se interpreta y luego se transforma en movimiento común.

Esta escucha pasa también por la musicalidad. La pulsación, los acentos, los silencios y las variaciones de los instrumentos dan color al diálogo. Bailar es habitar juntos la música: encontrar en ella un ritmo compartido, dejar espacio al otro y hacer circular una intención de un cuerpo al otro.

Escuchar, responder, estar presente

Una conversación que se baila

En pareja, la comunicación no se basa ni en la fuerza ni en una anticipación perfecta. Se alimenta de una atención concreta: sentir la dirección propuesta, reconocer una invitación, ajustar el equilibrio y preservar la comodidad del otro. El contacto, la postura y la mirada se convierten en referencias flexibles, siempre al servicio de la relación.

El rol de cada persona se expresa así mediante una escucha activa. Una puede abrir una posibilidad de movimiento; la otra le aporta una respuesta, un matiz, una presencia. Esta circulación da vida al baile: no consiste en reproducir un modelo fijo, sino en crear juntos una interpretación singular de la música.

La musicalidad conecta estos intercambios. Cuando las parejas escuchan los mismos acentos, respiran en las mismas pausas o juegan con la misma energía, su diálogo gana claridad y placer. Las figuras pasan entonces a ser menos importantes que la calidad de la escucha que las atraviesa.

Esta presencia compartida está en el corazón de los bailes cubanos: aprender a bailar es también aprender a dejar espacio, adaptarse y contribuir plenamente a una experiencia común.

Dos roles, un mismo diálogo

En el casino cubano, leader y follower no ocupan posiciones opuestas: construyen juntos una conversación en movimiento. Cada uno asume una responsabilidad particular, atenta a la música, al otro y al instante compartido.

Leader: proponer, guiar y crear

Proponer direcciones con claridad, sin imponer

Guiar mediante una conexión atenta y cómoda

Crear variaciones al servicio de la música

Escuchar las respuestas de la pareja

Adaptar la intención en cada momento

Follower: escuchar, interpretar y responder

Escuchar la propuesta, la música y el movimiento

Interpretar con la propia sensibilidad corporal

Responder con precisión, presencia y creatividad

Enriquecer el baile con el propio estilo y musicalidad

Transformar la conexión en un diálogo compartido

«Pero diferencia de funciones no significa diferencia de importancia.»

En el baile en pareja, la igualdad se construye mediante la escucha, la confianza y la libertad de cada persona.

Cambiar de perspectiva

Aprender los dos roles es descubrir el baile desde el otro lado de la conexión.

Aprender los dos roles es descubrir el baile desde el otro lado de la conexión. Al guiar, se afinan la atención, la claridad y la escucha; al seguir, se desarrollan la disponibilidad, la interpretación y la capacidad de responder a la música. Esta circulación entre roles enriquece cada paso, permite comprender mejor las intenciones del otro y abre un espacio de juego más generoso. Se convierte en una forma de empatía en movimiento: una manera de comprender a través del cuerpo, comunicarse mejor y dar vida a un baile realmente compartido.

De la pareja a la rueda de casino

Dans la rueda de casino, la relation à deux s’ouvre à un cercle de danseurs et de danseuses qui avancent ensemble, au même rythme. Chaque couple conserve son dialogue, mais il devient aussi attentif à une pulsation collective : une annonce circule, les partenaires changent, les trajectoires se répondent et le groupe dessine une danse en mouvement.

Les figures comme Enchufla, Vacílala, Setenta ou (Ponle el) sombrero ne sont pas de simples enchaînements à mémoriser. Elles deviennent des repères partagés, des chemins connus que la rueda transforme selon la musique, l’énergie du cercle et la précision de chacun. La circularité n’efface pas les individualités : elle leur donne un espace commun pour se rencontrer.

Y un día, quizá, cantar la rueda

Una atención que se baila entre varias personas

Bailar una rueda exige una atención ampliada. Ya no se trata solamente de sentir a la pareja, sino de mantenerse disponible para el conjunto: la voz que guía, las parejas vecinas, el tempo y los cambios de lugar. Esta escucha colectiva hace de la rueda una práctica tan alegre como exigente, en la que la coordinación se construye paso a paso.

Observer ce qui se passe dans le cercle, choisir le bon moment, annoncer avec clarté, écouter la réponse du groupe et s’adapter lorsqu’un détail change : ces actions forment une véritable conversation dansée. Elles invitent à développer une présence attentive plutôt qu’à rechercher une exécution parfaite.

Les travaux de Graciela Chao Carbonero et de Bárbara Balbuena Gutiérrez rappellent que les pratiques dansées cubaines se comprennent dans leurs contextes sociaux, musicaux et collectifs. Aborder la rueda avec cette perspective, c’est reconnaître qu’elle porte une mémoire partagée tout en restant vivante : chaque cercle la renouvelle, par son écoute, sa diversité et son plaisir de danser ensemble.

Conclusión: el diálogo

L’un propose sans imposer ; l’autre interprète sans se limiter à obéir. Tous deux écoutent, répondent, s’adaptent et apportent leur personnalité. Dans le casino, les rôles ne décrivent pas une hiérarchie : ils organisent un échange. Une intention peut être suggérée, nuancée, prolongée ou transformée par la personne qui la reçoit. C’est dans cet aller-retour que la danse prend du relief, de la confiance et du plaisir.

Apprendre à danser, c’est ainsi apprendre à laisser de la place : à son ou sa partenaire, à l’imprévu, à la respiration de la musique et à sa propre sensibilité. Les figures offrent un vocabulaire ; le dialogue, lui, donne à ce vocabulaire sa voix singulière.

La música es el lenguaje común

La música conecta a las parejas mucho antes de que se inicie un paso. Los músicos aportan la pulsación, los acentos, los silencios y las variaciones que inspiran las decisiones de movimiento. Con música en vivo, esta conversación se despliega en el instante: los instrumentos, el canto y la energía de la sala pueden invitar a ralentizar, jugar, suspender o intensificar el baile.

El o la DJ participa igualmente en esta escucha compartida. Mediante su selección y la manera de encadenar las canciones, crea un paisaje musical, acompaña las distintas energías del baile y abre posibilidades para bailar. Entre el grupo, los bailadores y las parejas, la música sigue siendo el terreno común: aquel sobre el que cada persona puede proponer, responder y construir, juntos, un mismo baile.

Para saber más

  • Graciela Chao Carbonero, La rueda de casino: baile social cubano — pour approfondir l’histoire, les codes collectifs et la transmission de la rueda.
  • Bárbara Balbuena Gutiérrez, travaux sur les danses populaires cubaines — un éclairage précieux sur leurs contextes culturels et sociaux.
  • Fernando Ortiz, La africanía de la música folklórica de Cuba — une référence majeure pour situer les héritages musicaux qui traversent les pratiques cubaines.
  • Helio Orovio, Cuban Music from A to Z — repères historiques et lexique autour des musiques de Cuba.
  • Vincenzo Perna, Timba: The Sound of the Cuban Crisis — pour comprendre les évolutions contemporaines de la musique cubaine et de la danse sociale.
  • Raúl Fernández, From Afro-Cuban Rhythms to Latin Jazz — une mise en perspective des rythmes, des circulations et des influences musicales.
  • Écouter les orchestres de son, chachachá, mambo, salsa cubaine et timba en prêtant attention aux breaks, aux montunos et aux changements d’énergie.
  • Observer comment les partenaires dialoguent avec la musique : rythme, silences, accents, qualité du mouvement et espace partagé.
  • Travailler indifféremment le rôle de leader, de follower ou les deux, afin d’affiner l’écoute et la compréhension du couple dansé.
  • Explorer les figures de rueda — Enchufla, Vacílala, Setenta et sombrero — comme un vocabulaire collectif plutôt que comme une simple succession de passes.
  • Privilégier les sources qui citent leurs interprètes, leurs contextes et leurs traditions de transmission.
  • Comparer les versions dansées d’une même musique pour découvrir la diversité des interprétations possibles.
  • Bibliothèque nationale de Cuba José Martí — ressources et catalogues consacrés au patrimoine culturel cubain.
  • Casa de las Américas — publications, archives et recherches sur les arts et les cultures de l’Amérique latine et des Caraïbes.
  • Instituto Cubano de la Música — actualités et repères institutionnels autour de la création musicale cubaine.
  • Egrem — catalogue historique d’enregistrements cubains, utile pour explorer artistes, orchestres et répertoires.
  • Discografía de la Música Cubana — pour documenter les interprètes, les albums et les filiations musicales.
  • Ateliers, bals et stages de Candela Strasbourg — des occasions de mettre ces repères en pratique, dans l’écoute et le partage.

Haz vivir el diálogo en la pista

Quel que soit votre niveau, le rôle que vous dansez ou celui que vous souhaitez explorer, poursuivez votre découverte des danses cubaines avec Candela Strasbourg. Cours, pratiques et rueda sont autant d’occasions d’apprendre à écouter, proposer, répondre et danser ensemble dans un cadre attentif, inclusif et collectif.

El diagrama de la salsa


Imagen, © 2025 [Buscando Guayaba]
Diagrama de la salsa CC BY-SA 4.0

 

La salsa no es un ritmo, «salsa» es una etiqueta…

..La salsa, pues, no tiene nomenclatura, no tiene porque tenerla. La salsa no es un ritmo, y tampoco es un simple estilo para enfrentar un ritmo definido La salsa es una forma abierta ([…]) «Salsa, sabor y control: Crónica de la música del Caribe urbano» (o el libro gordo de la salsa), 1971 – César Miguel Rondón 🇻🇪

Países y ritmos que han influenciado la salsa

(El esquema y la lista a continuación no pretenden ser exhaustivos).

  • Cuba (son, rumba -complejo de la rumba: guaguanco, yambú, columbia-, la santeria es transversal -los toques batá, las temáticas, el vocabulario lucumí, los orishas están en salsa-, guaracha, mambo, chachachá, danzón, bolero, mozambique, changüí, nengón, kiribá, songo, timba, reparto -ritmo urbano mezcla de regetón timba y rap-)
  • Puerto Rico (bomba, plena, seis, aguinaldo, décima jíbara, reguetón, salsa romántica -o salsa rosa-)
  • Estados Unidos (NYC) (fazz, boogaloo, soul, funk, rhythm & blues)
  • Colombia (cumbia, porro, vallenato, Joeson, mapalé -la salsa es escencialmente caribe, pero también se mezcla con el currulao y otros ritmos del Pacifico-, salsa choke)
  • República Dominicana (merengue, mangulina, palo, bachata)|
  • Venezuela (tambores de Barlovento, joropo, sangre caribeña urbana)
  • Brasil (samba, choro, maracatú, baião)
  • Haití (compas, méringue, rara)
  • Trinidad y Tobago (calypso, soca)
  • Jamaica (ska, reggae -en su influencia rítmica cruzada-)
  • Perú (cajón, landó, festejo —vía afroperuana en fusiones modernas-)
  • Panamá (tamborito, reggae en español, calipso congo)
  • México (balada romántica latinoaméricana, -entre otras influencias armónicas y melódicas como los corridos- Cine de «rumberas».)
  • Ecuador (bomba del Chota, pasillo, sanjuanito -influencia menor, pero presente en algunos intérpretes-)
  • España (flamenco, copla -influencias líricas y armónicas en algunos boleros salsa-)

 

  • La base principal de la salsa proviene de Cuba y Puerto Rico, pero el fenómeno se consolida en Nueva York.
  • Países como Colombia y Venezuela fueron cruciales en la expansión, evolución y tropicalización local de la salsa.
  • Colombia, Perú, Ecuador y Chile aportan la raíz afro del Pacífico.
  • Brasil, Perú y Haití aportan colores rítmicos y percusivos que hoy aparecen en fusiones como la timba, latin jazz y la salsa experimental.
  • UK y otros ritmos internacionales del mundo han influenciado los ritmos de la salsa. Por ejemplo, el songo es un ritmo afrocubano moderno que combina elementos de la rumba, el son, el funk, el jazz y el rock.

La salsa es una expresión transcultural, tanto afrodiaspórica como eurodescendiente. En este diagrama intentamos representar sus influencias directas, reconociendo que las indirectas son mucho más numerosas. También incluimos algunas músicas influenciadas por la salsa, ritmos modernos derivados de ella, porque la música -como la historia— es un viaje de ida y vuelta.

Andrés

El changüí no es son

El changüí no es son, pero casi. Pertenece a la gran familia de la música cubana.

Uno de los grupos más fuertes de la timba cubana es la orquesta de Elito Revé, heredero de su padre, recomendado documental sobre el changüí de Elio Revé (el papá)

Elito Revé y Su Charangón- Elio Revé el Embajador del Changüí (Documental)
Parte I

Parte II

Parte III

8 de mayo, día del son cubano

Día del son cubano - 8 de mayo8 de mayo, día del son cubano

El día del son cubano fue una idea propuesta por el maestro Adalberto Alvarez (dejó esta tierra el 1 de septiembre 2021), uno de los mejores soneros. Ahora, su idea es ley. Aprobaron un decreto para declarar el son cubano como patrimonio del país. Para la dicha de todas y todos los soneros este día se celebra con conciertos y bailes (que se pueden ver por las redes sociales).

Escoger el 8 de mayo como fecha para celebrar el son no es un capricho, es pura coincidencia histórica. Dos grandes soneros Miguel Matamoros en 1894 y Miguelito Cuní en 1917 nacieron un 8 de mayo.

Pero la historia del son es tan grande y el movimiento artístico tan prolífero que deben existir muchas otras coincidencias. ¡Para nosotros, todos los días del calendario están llenos de sones!

Ignacio Piñeiro, un gran sonero y “un radical del son”  decía por los años 1920: «El son es lo más sublime para el alma divertir, debiera de morir quien por bueno no lo estime». Ese refrán lo retomaron orquestas soneras de renombre como el Septeto Sanpteto Nacional (del que Piñero fue fundador) o la Sonora Matancera y su cantante estrella Celia Cruz, quienes inmmortalizaron el refrán con música en la canción “Suavecito”. Otra canción inmortal de Piñeiro fue “Échale salsita” tema del que tal vez provenga el término “Salsa” que calificaría ese tipo de música caribeña que nos gusta tanto.   

 – Las rimas, las letras del son, a veces fuertes, a veces humorísticas y muchas veces románticas son particulares. ¡Ok! Es cuestión de gustos. El lenguaje poético del son no es una amenaza sino una declaración de amor apasionado. Lo que caracteriza el son es la improvisación. Los soneros buscan sorprender a un adversario que responde con versos en rimas de trova o buscan divertir a su público hablando de todos los temas posibles e imaginables.     

Nos puede gustar la rumba, el afro, la salsa e incluso hasta…😜 el reggaeton y la bachata, pero por favor reconozcamos las raíces de la música. A César lo que es del César.

Podemos vivir y bailar sin aplicar lo anterior, ¡claro! Pero es como no saber que el origen de las papas (o patatas) es América del Sur. Podemos no saber historia, pero las papas han sacado de la hambruna a más de un país.

Para la música cubana, el son y la rumba son raíces profundas. Un padre y una madre que tienen en sus genes a Africa y a Europa. Los Congos, los Carabalís, los Lucumís, los Yorubas, más de cinco imperios y civilizaciones africanas repartidas en más de 100 tribus se mezclaron entre ellas y con los pobladores locales, también con los colonos esclavizadores. Por la repartición del mundo de ese entonces, en Cuba eran los Españoles.

Por supuesto, el árbol genealógico de la gran familia musical cubana es más rico, diverso y mixto que eso. El changüí, por ejemplo, es un hermano mellizo del son. Diferente, pero muy emparentado.

Las poblaciones locales precolombinas de la más grande de las Antillas: la Subtamo, la Mayarí, la Taíno, la Caraïbe, la Siboney, etc., fueron exterminadas por los colonos. Tanto el son como la rumba nacieron de ese mestizaje africano y español (y un poco de indígena por supuesto). ¡Y nos encanta el son y la rumba! Sin ellos no habría ni timba, ni salsa, ni rueda de casino. Peor aún, no tendríamos los cursos de la asociación Candela. En la práctica bailamos sobretodo en rueda (si las condiciones sanitarias lo permiten) 😷 y los calentamientos reggaeton de Caro son inolvidables. Las clases de Chara y Thomas el rumbero aportan las bases necesarias!!! A veces hacemos cursos de son. Baile elegante y sofisticado, simple para los conocedores pero difícil para el principiante que no tiene el “contratiempo” ni “la clave” en la mente.

¡¡¡Ven a los cursos y descubre si tienes la clave en el corazón!!! -Ahh, y para los que no saben qué es la clave, ¡con más razón aún! Únete al baile…

Andrés

 

(FaceBook) Santiago de Cuba celebra el Día Nacional del Son Cubano.

 

Fuentes: https://www.ecured.cu/Son (género musical)

https://www.ecured.cu/Rumba (género musical)

CubaDebate/Cultura et CubaDebate en français

https://elchanguisero.cubava.cu/http-elchanguisero-cubava-cu-files-2019-05-x-festival-nacional-del-changüí-pdf

La Jiribilla – Magazine sur la culture cubaine

Otras fuentes: Doc. 100 sones cubanos